César Gallardo Juárez es un personaje piurano que decidió dedicarse de lleno a la interpretación y los shows a raíz de la muerte de uno de los músicos más queridos del Perú, es decir, de su hermano Alberto Silverio “Makuko” Gallardo, quien falleció en mayo de 2005.

En esta entrevista nos cuenta detalles de la influencia de su padre, natural de Morropón, para que se dediquen a la música, la presencia de famosos compositores norteños como Pedro Miguel Arrese, el contexto de los “chivos” o shows privados en la actualidad y más detalles de la cumbia piurana.

¿Dónde nació y cuántos hermanos son?

Nací en Piura en el mes de diciembre en el antiguo Hospital de Belén, en Castilla. Viví en el jirón Napo de Pachitea, Piura, junto con mi hermano Alberto “Makuko” Gallardo. Sí, el populoso barrio de Pachitea. Soy el último de 7 hermanos. Y Alberto era el mayor. Ahora somos 5, mi hermana, conocida como “Ñata”, falleció durante el COVID.

¿Cómo nació esta cercanía por la música?

Desde niños hemos cantado. Mi papá era bien amante de la música, le gustaba las jaranas (se juntaban guitarristas y cantantes para interpretar boleros, pasillos, etc.) y la bohemia. Esto lo hacía con sus amigos que venían a la casa, por ejemplo, don Pedro Miguel Arrese, los Ciccia; mi papá era de Chulucanas, y así se reunían y hacían jaranas. Nosotros nos criamos entre ese ambiente. Mi hermano Alberto se dedicó de manera profesional y yo con ritmos más suaves, como baladas, rancheras.

¿Cuando comenzó como un trabajo?

Cuando mi hermano Makuko fallece (31 de mayo de 2005), en las entrevistas que nos hacían nos preguntaban si yo también cantaba. “Sí”, contestaba. Entonces me lancé y le gustó a la gente, cautivé el aplauso, y desde ese momento empezó todo.

¿En familia se reunían para cantar o hacer música?

En la familia Gallardo todos cantan, no profesionalmente, pero todos cantamos, hermanos y hermanas. Era una fiesta de no acabar, se juntaba la guitarra, el cajón, el bongó. Yo solo canto. Mis sobrinos sí tocan instrumentos. Ya llevo casi 18 años cantando en eventos privados, shows con artistas reconocidos, peñas o “chivos”, como le suelen llamar en el argot musical. Mi estilo es variado, de balada, boleros, o salsa y también cumbia.

César, hermano de «Makuko» Gallardo

¿Desde el 2005, cómo ha vivido el cambio tecnológico frente a la música?

Ahora hacemos reels, videos, fotogalerías, se promociona por redes sociales. Enviamos ese material a la gente para que te vea y te escuche, y así captamos más clientes. También se tiene que invertir. Por ejemplo, pagar un publicista, un fotógrafo, comprar ropa para el outfit, mandar a hacer la pista musical para no forzar la voz. A veces piensan que la música es fácil, pero se invierte. Las herramientas digitales ahora ayudan mucho.

¿Hay bastante competencia en Piura en este rubro?

En Piura hay bastante competencia. Ahora existen nuevas generaciones, chicos que lo hacen muy bien. Como ya tengo un público cautivo, siempre hay un público para ti que te llama. Siempre hay “privaditos” para todo el mundo. Le pido a dios que nos dé el trabajo para todos. En Piura se celebra bastante y también ha crecido la ciudad. Siempre hay trabajo.

¿Cuántos contratos puede sacar a la semana?

A veces nos llaman de restaurantes para una hora, y así puedes ir a otro sitio. Puedes tener tres o cuatro eventos un fin de semana, es relativo. El pago depende, se maneja con cada usuario (puede ser 300 a 500 soles la hora, según el servicio que ofrezcas). La idea es que te busquen por la calidad, no por lo barato. Yo doy dos opciones, pistas o sonido. O ir con otra voz femenina o masculina. Se puede armar un paquete.

¿Cuánto se puede invertir?

Puede ser 200 soles en fotos, o un video puede costar 100 soles. Comprar ropa nueva, con colores diferentes. Hay que invertir. El artista es el show del momento, tiene que impactar.
Antes de la música, ¿a qué se dedicó?
Yo soy chef de profesión. Antes tenía una tienda audiovisual en el mercado de Piura, donde hacíamos grabaciones para grupos sanjuaneros o de moda, grabábamos el video, el audio y les hacíamos edición y lo lanzábamos. Siempre he estado vinculado en la música.

¿Cómo cambia con los años su perspectiva de ser conocido o ser el “hermano de”?

A veces voy a un lugar y me piden una foto. Siempre pido a dios que no me separe del cariño de público. Por ellos vivimos y trabajamos todos. Es una conexión mágica. A mi me llena de orgullo ser hermano de Makuko Gallardo, trabajo para mantener eso.

¿Es más cómodo trabajar así que en un grupo grande con eventos en diversas partes del Perú?

Mi papá siempre me decía: “deja de estar trabajando para otros, hay que ser nuestro propio jefe; trabaja para ti mismo, independizarte”. Mi hermano Alberto, por ejemplo, que perteneció a una orquesta grande, muchas veces se perdió momentos en familia porque tenía un evento. Como independiente te puedes dar el lujo de decir “no, porque es el cumpleaños de mi madre, de mi hijo, o es Navidad”. Con los chivos en Piura, sí te da (para vivir y ahorrar). Al reactivarse el rubro (frenado por la pandemia de coronavirus) la gente quería un show, y te llaman por una hora, y vas a varios sitio. Siempre hay trabajo.

Este trabajo de chivos, privados o jaranas es de hace décadas.

Siempre ha existido. Ahora tienes un (equipo tecnológico) integrado con sonidos de instrumentos como el trombón, trompeta, piano, guitarra… en un laptop. Pongo mis dos parlantes, mi consola y se armó la jarana. Y para eso cuidarnos también:. No comer cosas heladas ni picantes.. las cuerdas vocales se demoran entre dos y tres joras para despertarse por las mañanas. Hay que hacer calentamiento.

¿Cómo es cuando lo reconocen como el hermano de Makuko Gallardo?

No puedo evitarlo. Hay animadores que ahora nos reconocen o me presentan como parte de la “dinastía Gallardo”. Es un orgullo. A mi hermano lo voy a amar siempre. La cara ahí está, somos parecidos. Y yo trabajo en eso. Trabajo para que el nombre de mi hermano, y el mío, queden en alto. Es algo que siempre voy a llevar. Por eso me preparo, porque debo cuidar la imagen y el legado de mi hermano.

Siempre escuché de la influencia de su padre.

Alberto Silverio fue mi padre. Nos decía a todos ser independientes.. Le decían don “Win”, por ganador, victorioso. Es decir, de “Winner” (en español “ganador, victorioso”). Mi madre María es de Paccha y mi padre de Morropón. En mi familia muchos cantan. Mi mamá me cuenta que mi hermano Makuko ponía patas arriba la cocina, tocando las ollas, el se compraba los periódicos para ver qué grupos de música llegaban de fuera de Piura.

Cuéntenos su perspectiva de este rubro para decenas de intérpretes o cantantes en la ciudad de Piura.

Estamos en constante trabajo y aprendizaje. Estoy, actualmente, en la producción de un videoclip. La pandemia nos frenó mucho, pero ya estamos retomando la actividad. Hay expectativas buenas. Yo toco balada, bolero y salsa; también me piden “El cervecero”, “Dios mío has que me enamore”…la gente me pide que cante los temas que cantaba mi hermano. Hacer llorar a la gente es fácil, pero hacerla reír no.


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