Hacerse un tatuaje es una decisión difícil, es un dibujo o escritura que durará toda la vida, a menos que no te guste. Esto fue lo que le sucedió al joven de Mendoza (Argentina) que se hizo viral en las últimos días por un tatuaje que decidió quitarse, uno semana después de hacérselo, de una manera poco convencional. Lo hizo con un rallador de queso, sin preocuparse por el dolor que ello conlleva y el riesgo que implicaba para su brazo.

La historia ocurrió en 2017, pero recién el pasado lunes la subió su amigo Matías Costa (@_Matycosta) a su cuenta de Twitter. Allí mostró cuatro fotos y contó que “un amigo se tatuó y como no le gustó el tatuaje se lo quitó con un rallador de queso. Sí, un rallador de queso”.

En la publicación se puede ver una foto de ese amigo con el tatuaje original, otras dos con el proceso para llegar al resultado final y otra con el rallador ensangrentado. Poco más de 48 horas después de subir esas imágenes, el post sumó más de 2.000 comentarios, unos 16.000 retuits y 80.000 “me gusta”.

El amigo del protagonista no reveló el nombre del joven que se hizo el tatuaje, pero en una entrevista posterior, el osado hombre contó que se lo sacó por dos motivos: primero, porque quería entrar a la Policía de Seguridad Aeroportuaria y después porque no le gustó cómo había quedado estéticamente.

Cuando lo hizo tenía 19 años. Finalmente no ingresó a las fuerzas de seguridad, pero el trabajo ya estaba hecho. Y dijo que se arrepintió en el momento de lo que estaba haciendo y que no se lo recomienda a nadie.

El 1 de octubre, un día más tarde de la publicación original, Matías Costa subió otra foto de su amigo y mostró cómo le quedó hoy la muñeca, la zona en la que se había hecho el tatuaje. “Ojo, la hizo bien o no la hizo bien? Mejor que el láser”, tuiteó.

 

Vía La Vanguardia