Ficha personal

  • Nombre: María jesús Rentería Correa
  • Lugar: Piura
  • Fecha de nacimiento: 11- 08- 2011
  • Grado: Cuarto Grado de Primaria
  • Nombre del Docente Asesor: Armando Alonso Zapata Viera.
  • Institución Educativa Particular: San Sebastián – La Unión

El distrito de La Unión, más conocido como “Corazón del Bajo Piura”, es una ciudad muy singular, perteneciente a la provincia de Piura.

Al este de la capital distrital existe una loma suave, de granos dorados por la caricia diaria que prodigan los candentes rayos que proyecta el dios Inti sobre su tersa superficie. Su cabellera está adornada por cientos de añejos y frondosos algarrobos, que orgullosos ondean sus poderosas ramas, desafiando el tiempo y la soledad que reina en este paraje. Podemos decir que en la actualidad, este lugar llamado “Loma del peligro” es lindo y apacible.

Pero no siempre fue así…

Los antiguos pobladores de La Unión, en su mayoría fueron agricultores y como todo pueblo pequeño eran supersticiosos y temerosos de lo sobrenatural. Algunos de ellos cuentan que antes esta loma solo era arena, árboles y soledad; pues en ella nunca se veían choquecos, chilalos, zoñas ni ardillas muy comunes por esta zona, que dan su cuota matinal de alegres cantos y piruetas, antes que el astro rey disipe las tinieblas de la madrugada.

La savia de sus árboles era oscura en unos y grises en otros; sus frutos eran magros y al menor empuje del viento caían al suelo dando un aspecto macabro y de olvido.

Era un paraje que inspiraba pánico, como si en sus entrañas las almas de nuestros antepasados resguardaran un grandioso tesoro escondido, para que nunca sea mancillado por manos enemigas.
Era la isla del silencio, pues a su alrededor había un océano de tierras fértiles que sus pobladores tallanes y de Chusís fueron forjando, para ganárselas al desierto con esfuerzo, sudor y lágrimas.

Cuentan que pasadas las cinco de la tarde, nadie se atrevía a pasar por sus alrededores y por ello fue bautizada como “Loma del peligro”. Cierta noche del mes de febrero, don Luis se encontraba haciendo su acostumbrada guardia nocturna en los límites de su chacra, situada a 400 metros de este tenebroso paraje. Se sentía complacido, pues después de mucho trabajo, la querida Mamapacha lo había recompensado con una espléndida cosecha. Cuando de repente alzó la mirada y a lo lejos divisó la silueta oscura de “La loma del peligro”. Un escalofrío desconocido azotó su piel y sintió dentro de sí un llamado sobrenatural.

Al mismo tiempo, procedente de la loma, se escuchó el canto de un gallo. Don Luis, como todos los agricultores de la zona, sabía que en aquel lugar no vivía nadie, ni siquiera cerca. De pronto, una potente luz anaranjada se apareció entre los troncos espectrales de los árboles. Era como una fogata de llamas que dibujaban la silueta de un gallo.

Lleno de miedo, don Luis recordó la leyenda del “Carbunco”, donde un gallo en llamas aparecía por diversos lugares del Bajo Piura; pero al darse cuenta que el resplandor se acercaba hacia él, dio media vuelta y emprendió despavorida huida del lugar.

Ya en la tranquilidad de su hogar le contó a su esposa lo sucedido y ella le dijo que sus abuelos le habían contado que en las cercanías existía un encanto cuyo guardián era un gallo y que todo aquel que se internaba en el lugar desaparecía para siempre.

Pero don Luis había sido sargento del Ejército Peruano y no creía en aparecidos ni desaparecidos; además investigó entre los pobladores y se enteró que un arqueólogo italiano había dicho que en aquel lugar existían restos arqueológicos y como las autoridades no habían dado importancia de este suceso, nadie relacionó los hechos.

Así que una noche don Luis se aventuró y entró a la “Loma del peligro.” Empezó a cavar en el sitio donde apareció el gallo y después de dos horas de arduo trabajo descubrió varios ceramios de oro y plata.

Hasta ahora nadie sabe qué fue de don Luis. Unos dicen que desapareció; otros que vive en un fundo acompañado de su familia; pero lo cierto es que, desde esa fecha, la isla del silencio cambió su oscuro aspecto y se convirtió en un bello lugar, aunque todavía algunos pobladores son reacios a entrar en ella y otros ni siquiera quieren pasar cerca de sus alrededores pasada la medianoche.