Ser madre no solo significa traer un hijo al mundo, es una tarea difícil en la que muchas mujeres sacrifican todo por encontrar una mejor vida para sus hijos. Diario La Hora recorrió las calles de Piura para encontrar a las madres luchadoras.

“Tenemos que sacar fuerzas para salir adelante”

Una madre tiene que sacar fuerzas de flaqueza cuando se lucha por la vida de un hijo. Así lo entiende Jhovany Villegas (29), una madre de familia que día a día lucha para sacar adelante a sus tres menores hijos.

Jhovany, natural del caserío de Santa Cruz al norte de La Unión, es madre del pequeño Robert de 4 años. Su menor hijo fue diagnosticado con Hidrocefalia y Síndrome de Down, por lo que ha sido operado en dos ocasiones; sin embargo, necesita ser trasladado al Hospital del Niño en San Borja, Lima para salvarle la vida.

Ella recorre las calles en busca del sustento diario y del dinero para costear el viaje hacia la capital y las medicinas que necesita Robert. El viaje la alejará de sus otros dos pequeños de dos y siete años; sin embargo, ella está decidida a salvar la vida de Robert. “Me duele dejar a mis hijos, no quiero separarme de ellos, tenemos que sacar fuerzas para salir adelante”, indicó entre lágrimas. Jhovany necesita toda la ayuda posible para trasladar a su menor hijo.

“Me siento la madre más orgullosa de todo Piura”

Muchas mujeres deben dejar de lado todo para dedicar su tiempo a trabajar arduamente para sacar adelante a sus hijos. Este es el caso de Flor Pasache, una madre que dedicó su vida a vender periódicos y otros productos en la avenida Grau, para darle una mejor vida a su familia.

Flor, de 64 años y natural de Piura, vive sus días agradecida por haber criado a cinco hijos gracias a su pequeño negocio de periódicos en la avenida Grau, mismo que realizaba su madre y en el cuál empezó a los 36 años.

“Desde los 36 hasta ahora sigo aquí gracias a dios y a las ventas, me siento la mejor madre vendedora de Piura”, declaró. Ella declaró que ama a todos sus hijos por igual, aunque estén lejos y que valora cada momento que ellos pasan con ella cuando es necesario. “Tengo 5 hijos, uno en Lima, otro en Pimentel y 3 mujeres acá, amo a todos mis hijos, cuando estoy delicada corren para acá”, señaló.

“Todos los días trabajo para tener algo que comer”

Aunque el amor de madre es infinito y para toda la vida, muchos hijos olvidan que una mujer hizo grandes sacrificios para traerlos al mundo. Este es el caso de Ana María Chuquihuanca, una madre soltera que trabajó durante años para que su único hijo obtuviera mejores oportunidades que las que tuvo ella.

Ana María, de 52 años, trabaja en los exteriores de las empresas de transporte ubicados en la avenida Loreto. Ella vende chifles y agua mineral para los turistas que llegan a diario a Piura, esto le permite sostenerse económicamente; sin embargo, la situación cada vez empeora y no cuenta con el apoyo de algún familiar, ni siquiera de su propio hijo.

Pese a todas las adversidades, ella continúa con su vida para ganar algo que le permita mantenerse día a día, sin ayuda de sus familiares. “Trabajo desde hace muchos años para mi comida, mi hijo no puede apoyarme, él trabaja para su familia, ellos viven a aparte. Antes ganaba más vendiendo, pero ahora hay menos gente y menos ventas”, manifestó.

“Agradezco a Dios porque día a día me da la fuerza para ver crecer a mis hijos”

Otro ejemplo de una madre trabajadora la encontramos entre el personal de limpieza pública, una mujer que trabaja de manera ardua para el bien de sus hijos y de sus nietos. María Magdalena Bruno recorre las calles del distrito Veintiséis de Octubre para mantenerlo limpio y ordenado, ella agradece a Dios por permitirle vivir junto a sus hijos y espera continuar sintiendo el cariño de su familia por muchos años.

“Agradezco a Dios porque día a día me da la fuerza para poder trabajar, ver crecer a mis hijos y ahora también a mis nietos. Que este domingo sea un día especial para todas las madres porque todas somos maravillosas”, señaló.

“Trabajo duro para cuidarlo y apoyarlo”

Una madre siempre buscará protegernos de todos los peligros posibles. Así lo entiende Flor Quito, una madre de familia y agente del serenazgo que recorre las calles del distrito Veintiséis de Octubre para proteger a su hijo y a la población octubrina.

Aunque su labor es complicada y requiere muchos sacrificios, ella lo hace todo con tal de ver a su hijo convertirse en una gran persona. “Soy agente del serenazgo, madre de un niño de 11 años y trabajo duro para cuidarlo y apoyarlo a que logre sus metas y cuando sea mayor se convierta en un ciudadano de bien”, indicó.

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