Ahora que se están implementando una serie de acciones para que los más pobres y los más afectados por el COVID-19 no pasen más necesidades de las que ya tienen, el dinero está corriendo más rápido hacia algunas instituciones.

Es decir el Gobierno está disponiendo de millones y millones de soles, para bonos, subsidios, compra de pruebas, implementación de centros de salud y locales en general para albergar a los pacientes o casos sospechosos del virus chino, pero también está destinando dinero para las municipalidades para que se encarguen de comprar víveres y hacer canastas para repartir a quienes no han recibido bono.

Ante una serie de quejas y denuncias que han comenzado a surgir la Contraloría General de la República ya inició sus acciones para supervisar e inspeccionar no sólo la entrega de canastas sino los procesos de compra y adjudicación. Y es que como esta pandemia nos ha cogido a todos desprevenidos, y tanto desembolsos y depósitos como compras, se están haciendo de una manera acelerada ya que se requiere con urgencia, es muy probable que los ‘uñas largas’ salgan de sus escondites y se propaguen más rápido que el mismo virus, porque ahí donde corre dinero muchos son los que se pegan como abeja al panal.

Así es que es muy importante la labor de la Contraloría en este tipo de situaciones, y también de los fiscalizadores que es el mismo pueblo, regidores y consejeros; sin embargo, en estos últimos casos evitemos caer en denuncias guiadas por intereses políticos, envidias, odios o simplemente figuretismo. Mantengamos los ojos bien abiertos, y tratemos que el esfuerzo que se está haciendo y el dinero que se está dando sea para beneficiar a quienes realmente lo necesitan.

Karina Miranda

Karina Miranda