Una nueva denuncia pone en tela de juicio el proceder de los miembros de la Policía Nacional, esta vez se trata de la acusación realizada por una microcomercializadora ante el juez, quien señala a seis efectivos policiales de haberla obligado y amenazado para que venda estupefacientes, y a manera de pago se quede con el 20 % de las ganancias.

Pero además le alertaban de los operativos y las casas que se iban a intervenir para que tomara sus precauciones. Las declaraciones de la acusada, han sido fundamentadas con vouchers de depósitos y mensajes a su celular, por lo cual los agentes se encuentran en graves aprietos pues se les abrirá una investigación a través de la Fiscalía Especializada de Crimen Organizado.

Este hecho pone una vez más en el ojo de la tormenta a la institución policial y deja serias dudas acerca de la calidad moral de sus integrantes, tema que debería preocupar de sobremanera al Ministerio del Interior y desde ya tendrían que elaborar alguna estrategia o sistema que les permita estar más al tanto del proceder de sus efectivos.

Pero, además es evidente que esta falta de valores y profesionalismo, deberían ser detectados durante o antes de la época de preparación. Es decir, la falla se presenta a la hora de la selección, a quiénes son a los que finalmente la Policía les da el visto bueno para que ingresen a las escuelas.

La evaluación sicológica debería ser una de las que más se refuercen a la hora de realizarse los exámenes, pues la idea es tener un panorama amplio de qué tipo de estudiantes estamos admitiendo, su interés por ser parte de la Policía Nacional y cuáles son los valores que predominan en ese ser humano, pues de lo contrario encontraremos cárceles llenas también de expolicías encerrados por delincuentes, hecho que no aporta en nada a la confianza que los peruanos deberían tener en instituciones tan importantes para la seguridad como es la Policía Nacional.

Karina Miranda

Karina Miranda