No entienden. ¿O es que le falta mano dura a las comunas y sus áreas de Fiscalización, o es que los dueños de los hostales tienen más de un conocido dentro de las oficinas ediles? La guerra contra los hostales que poco a poco se han convertido en albergue de meretrices, proxenetas y delincuentes, es casi como la de los bares y cantinas de los alrededores, que pese a que se les interviene, se les multa y se hace un alboroto que hasta en los medios regionales salen las notas, al día siguiente vuelven a abrir sus puertas como si nada, burlándose de esta forma, de la sociedad, de los vecinos y de toda la comunidad piurana.

No es posible que en plena pandemia estos lugares sigan funcionando sin los mínimos cuidados sanitarios convirtiéndose en focos altamente infecciosos en estas zonas, donde los moradores ya están cansados de reclamar y que no les hagan caso. Pero eso no es lo peor, sino que el especialista ya lo ha señalado, estas señoritas que ejercen la prostitución de esta manera no están pasando por ningún control sanitario, es decir no solo podrían estar infectadas de Covid, sino que además pueden portar una enfermedad de transmisión sexual y nadie lo sabe.

A ello se suma otro hecho gravísimo, y es que en el operativo del domingo se encontró a dos menores de edad, con lo cual no solo se debería considerar una multa o clausura temporal, sino el cierre definitivo del local. Las faltas son graves e imponerles una multa del 50 % de una UIT, o sea 2200 soles es algo irrisorio comparado con el riesgo y atentado a la salud. Actualmente, se dice que evalúan una sanción de 5 UIT’s con lo cual serían 22 mil soles, esperemos que sean más drásticos para así poco a poco poder poner freno a este grave problema que justo en esta pandemia se ha agudizado.

Karina Miranda

Karina Miranda