Nuevamente tres personas fueron víctimas del alcohol y la velocidad. Esta vez los fallecidos fueron de Castilla, Medio Piura y Tambogrande. Una madre de familia, un menor de edad y un transportista, lamentablemente no hubo forma de salvarlos y fallecieron casi instantáneamente por la brusquedad del choque.

Sin embargo, habría que tener en cuenta que este mes ha sido uno de los más trágicos en relación con accidentes de tránsito y esto debería ser un tema de preocupación no solo para las autoridades, sino para los mismos choferes, puesto que las causas generalmente están relacionadas con la imprudencia de ellos mismos. Lamentablemente, hoy en día vemos que cada vez que ocurre un accidente, la población de los alrededores trata siempre de culpar a quien por suerte resultó ileso, cuando en muchos de los casos la imprudencia proviene de la víctima.

Por ejemplo, en el caso de la señora del accidente en Castilla, ella viajaba en la moto de su esposo y fue impactada por un automóvil, finalmente la Policía determinó que si bien el auto invadió el carril, ambos conductores iban en estado de ebriedad.

Por otro lado, lo mismo sucedió con el menor que falleció producto del impacto con un automóvil, también se determinó que el joven había consumido alcohol. Es evidente entonces, que el control y la reducción de los accidentes, no se va a dar por las mejoras o estrategias que la Policía pueda implementar en las carreteras, esto pasa por una mayor conciencia por parte de los conductores, quienes deben entender que no solo ponen en riesgo sus vidas, sino la de sus pasajeros o familiares que van en los vehículos. Más allá de las campañas viales que se puedan implementar, el cambio está en cada uno de los piuranos.

Karina Miranda

Karina Miranda