Los actos vandálicos que protagonizaron el viernes pasado un grupo de manifestantes que protestaban contra la empresa china Confipetrol y CNPC y que acabaron con cuantiosos daños a la propiedad de la empresa; resultan inaceptables desde todo punto de vista, ya que si bien los trabajadores tienen todo el derecho a reclamar, no se puede afectar la propiedad privada, ni mucho menos poner en riesgo la vida e integridad de las personas, pues no solo han atacado las instalaciones de la empresa sino que han creado el caos y zozobra entre la población que nada tiene que ver con sus reclamos.

Además, según las informaciones, la situación hasta cierto punto ha sido exacerbada por el alcalde, quien, lejos de actuar como autoridad llamada a mediar en este tipo de conflictos, donde debe primar siempre el diálogo; ha caldeado los ánimos.

Ello, debería ser tomado en cuenta para hallar alguna responsabilidad de lo sucedido.

El país, y especialmente nuestra región no puede entrar en un clima de conflicto, donde las protestas se desborden, creando inseguridad y poniendo en peligro a la población que ya bastante tiene con la delincuencia que a diario también acecha en las calles.

De ahí, que las autoridades policiales y del Ministerio Público tienen que actuar con mano dura contra las personas que resulten responsables de todos estos daños a la propiedad privada; pues las luchas sindicales se ganan con el diálogo y consenso; la violencia siempre será repudiada.

Karina Miranda

Karina Miranda