Y mientras el alcalde de Piura sigue hablando de su próximo operativo para despejar las vías públicas del Complejo de Mercados, y de acabar con las mafias traficantes de puestos, los astutos comerciantes vuelven a ocupar la Blas de Atienza, la cual en los últimos días, ha estado abarrotada de carretilleros, vendedores de frutas, de ropa, de útiles escolares; y en general.

Todo artículo que usted desee encontrar, lo encuentra allí, entre los informales, los que no pagan impuestos, los que viven -esta vez no diremos del sonso- sino aprovechándose de las deficiencias de un sistema público atontado por la burocracia.

Entendemos que gestionar con la Policía la cantidad de efectivos que pondrá a disposición de dicho operativo no es tarea fácil, pero así como resulta importante la logística para la intervención de desalojo, también es necesario asegurar la seguridad los días posteriores, pues de lo contrario el operativo volverá a ser gasto de dinero y tiempo. Y mientras tanto qué…¿seguimos dejando que los ambulantes copen aún más las vías destinadas para el tránsito vehicular y peatonal, seguimos pidiéndoles permiso para poder acceder a la berma?

Si queremos mostrar autoridad es hora de hacerlo ya, no para desalojarlos, pero sí para por lo menos evitar que más informales se adueñen de las pistas y veredas. ¿O es que no tenemos personal? Porque si es así, entonces debemos comenzar por ahí, no esperemos que los 66 vigilantes particulares que contratarán los comerciantes formales lo hagan todo, porque si no les hicieron caso a los uniformados puede ser que menos respeten a la seguridad particular y por el contrario se generen conflictos. Alerta.

Karina Miranda

Karina Miranda