El hallazgo de apuntes con 400 números de celulares y cerca de 20 cuentas bancarias durante la intervención conjunta realizada por la Divincri y Fiscalía en los interiores del penal Piura, deja al descubierto una vez más que las extorsiones siguen maquinándose desde las cárceles, y que lamentablemente se realizan a vista y paciencia de las autoridades penitenciarias. Es un secreto a voces que lejos de erradicarse, se ‘fortalece’ con la ‘anuencia’ de malos efectivos del INPE.

Y, es que resulta inaudito que en un centro penitenciario, los presos tengan todas las facilidades para montar una red criminal de extorsiones, dispongan de equipos celulares, droga y hasta armas, sin que nadie pueda percatarse de ello. ¿Dónde está la Policía asignada a la vigilancia de este reclusorio y los agentes del INPE?. Sin duda, los tentáculos de la corrupción también se mueven entre los barrotes del penal.

Según las investigaciones, los hermanos Umbo, que purgan condena por diversos delitos son los que desde el penal y apoyados por hampones en libertad, siembran zozobra entre los empresarios y personas que con gran sacrificio han creado sus negocios para sacar adelante a su familia. Esto, sin duda, no puede continuar y las autoridades policiales tienen que actuar con mano dura.

Por tanto, urge que el servicio de Inteligencia de la Policía Nacional sea reforzado al igual que la vigilancia en el penal, para desbaratar estas organizaciones criminales que amparados por malos efectivos mantienen en constante zozobra, no solo a los empresarios, sino incluso a dueños de pequeños negocios y a los maestros de obra de Construcción Civil.

Karina Miranda

Karina Miranda