La violencia perpetrada por bandas organizadas sigue ganando terreno de manera incontenible. En el primer día del año, sicarios acribillaron a un expresidiario en un presunto ajuste de cuentas por la hegemonía en las mafias de terrenos.

Y, es que a pesar de lo que la Policía Nacional venga haciendo para frenar esta violencia, todo esfuerzo resulta insuficiente ante el avance incontenible de estas organizaciones criminales y, aunque duela decirlo, podríamos asegurar que están mejor organizados y armados que nuestra Policía Nacional.

A raíz de la pandemia, la inseguridad es sumamente preocupante, sobre todo en zonas que se han convertido en peligrosas como es el caso de la provincia de Sullana, le sigue Paita y Talara. A ello, se suma lugares como Suyo, Las Lomas y Sapillica, que en su momento fueron apacibles, donde la población podía llegar hacer turismo, pero que en los últimos años con la presencia de la minería ilegal se han convertido en ‘tierra de nadie’.

Y, ni hablar de las mafias que se disputan las obras de construcción civil, y las peleas por las ventas e invasiones de terrenos. Si bien han sido casi dos años de pandemia donde el poco personal y logística de la Policía Nacional ha sido destinado a vigilar que se cumplan las disposiciones de la emergencia sanitaria, ya es momento que se tome al “toro por las astas” y se oriente la labor de la Policía a garantizar la seguridad de la Población.

No podemos permitir que por la pandemia, la seguridad siga descuidada y las bandas criminales sigan ganando terreno. No podemos vivir en constante zozobra, más aún con la presencia de delincuentes extranjeros que no tienen ningún reparo en acabar con la vida de las personas. Urge que la seguridad ciudadana de la región Piura sea una prioridad este año.

Karina Miranda

Karina Miranda