Educación es una de las áreas más complejas, no solo por el tema presupuestal y la carga en cuanto a deuda social y planillas, sino también por los múltiples problemas y denuncias de corrupción que se presentan. A ello habría que sumarle la cantidad de procesos a docentes por acoso, hostigamiento, y hasta violación de menores.

En ese sentido, y sobre todo ante la inacción que hemos visto frente a las denuncias de los desvíos de fondos en las Ugel, es que la ministra del sector ha creido conveniente enviar un equipo especializado de Lima para que de alguna forma presione y acelere la resolución de estos casos, aunque varios ya fueron ‘favorecidos’ por la prescripción. Sin embargo, creemos que es lamentable que los ministros y funcionarios de Lima tengan que venir para presionar a los mismos órganos fiscalizadores y sancionadores de Piura. Cuando la región ha exigido descentralización, se supone que esta dependencia de Lima debe ser en todos los sentidos, lamentablemente los mismos piuranos no se interesan por poner coto a los abusos que se cometen en el Magisterio.

Ojalá, que las palabras de la Ministra no se queden solo en frases bonitas y enérgicas, porque si no todo se quedará en discurso y gasto innecesario de tiempo y dinero. Y esa falta de atención a los reclamos y quejas de los piuranos se traduce finalmente en indiferencia y en falta de interés por denunciar los abusos, pues creen que todo resulta en vano y que los malos funcionarios y malos docentes tienen a alguien dentro del sector que los protege.

Karina Miranda

Karina Miranda