El condenable atentado en la selva del VRAEM en el cual perdieron la vida 16 personas, entre ellos dos menores de edad, es una realidad que se vive en las zonas agrestes y alejadas del país, donde lamentablemente la presencia del Estado es casi nula, como es el caso específico de la selva peruana, en donde el narcotráfico lleva décadas dominando esos territorios, aliado de remantes de grupos terroristas como Sendero Luminoso.

Este atentado que ha sido rechazado y condenado por el presidente Francisco Sagasti, y todo el país, debe servir para dar una mirada a estos lugares alejados del Perú, que por décadas se han convertido en “tierra de nadie”, donde el narcotráfico y el terrotismo tiene bajo su dominio esos lugares de la selva peruana.

En ese sentido, esta masacre que no puede volver a repetirse, además debe servir para que quien llegue al sillón presidencial garantice una mayor atención a estas zonas dominadas no solo por el narcoterrorismo, sino también por mineras ilegales que no solo están depredando y contaminando la selva, sino también han dado origen a una suerte de convivencia de males sociales como la delincuencia, sicariato, prostitución, trata de personas y otros.

Por tanto, quien resulte elegido en la segunda vuelta, debe plantear nuevas y efectivas estrategias para hacer más eficiente el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional a fin de que tengan mayor presencia en las zonas donde se quiere imponer el terror. Pero, además, tener en cuenta que al terrorismo se le ha dejado avanzar sin que nadie diga nada; y mientras los últimos gobiernos y diversas instituciones se enfrascan en la guerra política, investigaciones de presidentes y expresidentes -lo cual no está mal-, pero se ha descuidado una de las lacras que más muertes ha sembrado en el país, el terrorismo.

Karina Miranda

Karina Miranda