Las autoridades y el mismo pueblo ya perdió la cuenta de cuántas vidas ha costado la falta de preocupación por las vías del ande. El lunes la carretera Canchaque – Huancabamba, volvió a convertirse en una de las zonas marcadas por la muerte, tras el despiste de una camioneta edil donde se transportaban tres funcionarios de la Municipalidad de Sondorillo.

Dos ingenieros y una comunicadora perdieron la vida de manera instantánea luego que la camioneta se desbarrancara y terminara totalmente destrozada.

Los tripulantes perdieron la vida inmediatamente y con su muerte la comprensiva indignación de los pobladores por ese abandono que hasta la fecha los ha enlutado no una ni dos, sino decenas de veces. Y no solo hablamos de la vía Canchaque-Huancabamba, hablamos de toda la sierra piurana, caminos que están considerados por los más experimentados choferes como los más peligrosos del Perú.

Tanto así, que el año pasado fueron aproximadamente 30 personas fallecidas y algo de 28 heridas. Incluso en el 2016, el propio alcalde de San Miguel del Faique fue víctima mortal de un accidente en La Sullanera, donde también perecieron 6 funcionarios más.

Otro de los problemas por solucionar es lo inhóspito de la zona, razón por la cual el rescate de las víctimas se hace bastante complejo demandando horas para que las brigadas con los mínimos recursos puedan recuperar los cuerpos para que las familias den una sepultura digna a sus seres queridos. Es tiempo entonces, de que tanto las autoridades regionales y más las del Gobierno Central se preocupen por el mejoramiento de estas vías, ya que el clima, complica más el panorama siendo hasta el día de hoy una trampa mortal para todos los pobladores de Ayabaca y Huancabamba.

Karina Miranda

Karina Miranda