La situación no solo se ha puesto violenta, la preocupación no solo se centra en la crisis política y los problemas vandálicos que pueden suscitar las marchas del Sur del Perú; sino que ahora el problema también es económico.


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Y si bien ya arrastrábamos una crisis económica, producto de la pandemia y los problemas políticos, la convulsión social originada por la gestión de Pedro Castillo y todo lo que vino después a raíz de su intento por cerrar el Congreso y vacancia, ha complicado aún más las cosas.

Primero en el sur, donde en el sector de emprendedores ya se comenzó a notar las pérdidas, al punto que se han incrementado los niveles de morosidad de las Mypes, así como la presentación de solicitudes para reprogramar sus deudas.

Evidentemente, debido a las marchas y contra marchas, así como la violencia y vandalismo, muchos han tenido que cerrar sus negocios salvaguardando su integridad física y la de sus trabajadores, además que difícilmente hay libertad para que la gente circule y haga sus compras y requerimientos como usualmente se hacía.

Lamentablemente la crisis no solo se está sintiendo en el Sur del Perú, en nuestra región las amas de casa ya comienzan a quejarse por el incremento de los precios de los productos de primera necesidad, frutas y verduras, lo cual reduce sus ventas generando menos ingresos.

En este último aspecto, hay que tener mucho cuidado con la especulación también.

No todas las frutas o verduras vienen del sur, y en todo caso, es recomendable encontrar sustitutos, si es que el dinero presupuestado para la canasta familiar no alcanza.


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