Los piuranos ya deberíamos ser conscientes de que siempre, los primeros en estafarnos son los candidatos, pues cuando llegan a un sillón terminan olvidándose de todo lo que prometieron y jugando para sus propios intereses, ya sean políticos o económicos.

Las autoridades deben velar por el desarrollo de su localidad o de la región en general, ejecutar eficientemente los presupuestos y administrar, una ciudad o un departamento de manera coherente con los objetivos que se han trazado.

Sin embargo, muchas veces parece que la indiferencia se apodera de nuestras autoridades, y no piensan en que solo depende de su voluntad y de un poco más de gestión para sacar adelante proyectos que podrían ayudar muchísimo hoy en día a mejorar la economía de toda la región Piura. El Estadio Miguel Grau, es un caso que ya linda con la despreocupación y la falta de criterio para entender que teniendo hoy en día a un equipo en la etapa profesional, a Piura le urge tener este recinto al cien por ciento operativo, y sin ninguna observación. Sin embargo, cuánto tiempo han dejado pasar y no han movido ni un dedo.

¿Saben cuánta gente se beneficiaría si el estadio Miguel Grau estuviera listo para el arranque del campeonato descentralizado? Económicamente habrían muchas oportunidades para todos los sectores. Transportes, hotelería y turismo, comercio, gastronomía, las posibilidades de crecimiento para cada sector se multiplicarían. Y hoy, en que la situación es bastante difícil para todos, sería un alivio para los piuranos. Lamentablemente, en el Gobierno Regional parece que no tuvieran conciencia, que no solo se trata de un tema deportivo, sino de un aliciente económico para muchas familias que necesitan y les urge un ingreso adicional para poder sobrevivir, sobre todo en esta pandemia que amenaza con alargarse.

Karina Miranda

Karina Miranda