El alcalde de Piura y sus funcionarios han montado una guerra sin cuartel contra los ‘piratas’, haciendo creer a la población que con estos operativos podrá reducirse de alguna forma la informalidad en las pistas.

De igual forma pasa con los ambulantes, si bien el desalojo y recuperación de las vías públicas ha generado una mejora, no se puede hablar de un éxito total puesto que gran parte de los ambulantes que hoy no están dentro del Complejo de Mercados ocupan las vías públicas y veredas de los alrededores, dejando la zona un completo muladar cuando dan las 6 de la tarde, colapsando calles y obstaculizando la circulación de los peatones.

Sin embargo, qué podemos pedir si apenas la comuna cuenta con 18 fiscalizadores en transportes y menos de 20 en comercio ambulatorio. Y es que al parecer los funcionarios y el alcalde están equivocando el camino, o están olvidándose de lo principal: el personal. Como dice el jefe de la Oficina de Fiscalización: ¿Qué se puede hacer con 18 inspectores para los miles de vehículos ‘piratas’ que circulan por las vías, o las incontables motolineales que hacen transporte público, sin contar las trimóviles que ingresan al anillo vial?

Definitivamente, antes de implementar un rochabús, o de hacer amenazas con operativos y guerra a los informales, es necesario fortalecer el área de Fiscalización y tener un número razonable de personas que puedan salir a las calles a poner orden y hacer cumplir las ordenanzas, de lo contrario las calles de Piura seguirán siendo tierra de nadie.

Karina Miranda

Karina Miranda