Si hay policías coimeros, es porque hay ciudadanos dispuestos a pagar para evitar multas, trámites o papeletas.

Si hay informales o ilegales en el transporte es porque hay piuranos dispuestos a poner en riesgo su vida solo por la rapidez del vehículo o por no dirigirse hasta un paradero a tomar una unidad con todos los documentos en regla y cuyo chofer será identificado en caso de que ocurra algún incidente.

Lamentablemente esa es la realidad.

Ayer, tres policías fueron detenidos por la Policía Anticorrupción, luego que un día antes fueran sorprendidos por las cámaras de este diario, cargando tres sacos de arroz que el transportador de la carga les había dado para evitar una intervención.

Según el chofer, fue él quien les propuso a los policías un ‘arreglo’.

Sin embargo, haya sido el conductor el de la iniciativa o no, existe una falta grave por parte de los efectivos al recibir los sacos de arroz, y peor aún subirlos al patrullero y llevárselos.

Para el jefe Policial, sea una u otra razón, el delito existe y es muy probable que estos efectivos sean separados.

Sin embargo, ya se deberían tomar sanciones radicales y estrictas contra los policías que manchan la imagen de la institución, pues éste no es el único caso de coimas o dádivas en la Policía Nacional, ente que debería ser modelo de valores y virtudes.

Por ello, es imprescindible que la sociedad también tome conciencia de la gravedad de este problema, asuma su responsabilidad y ante cualquier pedido o exigencia de algún efectivo policial es mejor no ceder y denunciar el caso para poder expectorar a todos esos malos elementos.

Lo mismo si el caso fuera al revés, denunciar a los malos ciudadanos.

Karina Miranda

Karina Miranda